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  • Atacaría AMLO a los monopolios

    Posted on February 10th, 2012 gilbertomartinez No comments

    Reforma, Alfredo González

    Una reducción en la brecha de precios de monopolios frente a los de la industria competitiva y el impulso a la inversión de las empresas serán la base del plan económico del precandidato a la Presidencia Andrés Manuel López Obrador.

    Así lo define Fernando Turner Dávila, postulante a la Secretaría de Desarrollo Económico en la planilla del precandidato a la Presidencia de la República.

    Ésta es la entrevista:

    Ustedes están postulando un programa económico que estaría bajo su responsabilidad, ¿cómo es?

    Quiero aclarar que no es mi programa económico. Es el programa económico de Andrés Manuel López Obrador y varias personas hemos ayudado a desarrollar este programa económico en apoyo a su movimiento, sin yo pertenecer a ningún partido del Movimiento Progresista.

    Este programa yo creo que es el mejor que ha habido en los últimos cinco sexenios.

    ¿Por qué cree que es el mejor programa económico de los últimos cinco sexenios?

    Porque es el primero en estos cinco sexenios que se enfoca decididamente a impulsar la inversión productiva y al empleo en forma directa, no en forma indirecta, a través de equilibrios macroeconómicos en los que se nos dice, que generando un equilibro macroeconómico, en algún momento caerán del cielo los incentivos para que haya inversión y empleo.

    El impulso es directamente, apoyando a la inversión y al empleo y poniendo como centro de este plan al empresario y a la empresa privada. No como centro al Gobierno, sino al empresario y a la empresa.

    Esto lo conocen poco los empresarios. Porque desgraciadamente lo desconocen y porque muchas veces se cierran ante estos planteamientos por, digamos, prejuicios que hay sobre Andrés Manuel (López Obrador).

    ¿En qué consiste el plan?

    El plan tiene seis puntos básicamente:

    1) Primero es: Generar un nuevo equilibrio macroeconómico que detone el crecimiento.

    Cambiar, de un equilibrio macroeconómico estancado, a un equilibrio macroeconómico dinámico, que genere empresas, que genere inversión, que genere oportunidades de negocio para millones y millones de empresarios.

    2) El segundo elemento que tiene el plan es algo también muy interesante y muy novedoso y único.

    Esto es, operar un estado austero, honesto y eficaz. Quiere decir que por primera vez un candidato propone reducir el gasto corriente, que ha aumentado en una forma astronómica en los últimos 10 años, para poder reasignar parte de ese ahorro a tres cosas:

    a) La primera de esas cosas, es bajar el costo de la energía. Como ustedes muy bien saben y lo han dicho en EL NORTE y en el REFORMA, los empresarios de Monterrey, los industriales de Monterrey, los criterios de estos costos son recaudatorios y no son acordes al mercado, ni a las necesidades del País.

    b) También el estado austero se enfoca a apoyar programas sociales. Sobre todo de los jóvenes que han sido muy abandonados y muy golpeados por los programas sociales.

    Y el tercero:

    c) Generar proyectos grandes, de magnitud grande, de desarrollo regional.

    3) El tercer punto del plan consiste en bajar costos de energía.

    ¿Cómo bajar los costos de energía?

    Pues principalmente con los ahorros que podemos obtener en el gasto corriente.

    Porque como usted sabe los precios de energía en México los fija Hacienda. Y ¿Cómo los fija Hacienda? pues con criterios recaudatorios, no con criterios de mercado, no con criterios de eficiencia en Pemex o CFE.

    No con fórmulas, porque como usted sabe, cuando quieren las modifican, sobre todo cuando no les convienen, y no en función de nada, sino de las necesidades del gasto público que no han sabido controlar, sino que han manejado de una forma completamente desordenada, dispendiosa, corrupta, opaca, e ineficaz. Y ustedes lo conocen perfectamente. No solo a nivel federal, sino también estatal.

    4) El cuarto punto del plan es combatir las prácticas monopólicas privadas.

    No atacar a las empresas, ni a los empresarios, sino a las prácticas anti-competitivas que son desgraciadamente perversas, son continuas y cubren un gran espectro de la economía. Traen aumento de costos para las empresas y para los consumidores.

    5) El quinto punto consiste en desarrollar incentivos para la Banca. Para que preste más a las empresas medianas y pequeñas y además crear un mecanismo parecido al Small Business Administración (de Estados Unidos) para que preste de manera preferencial y promocional a las pequeñas y medianas empresas, pero con criterios de desarrollo económico.

    No quiere decir que no se hagan los estudios de crédito Quiere decir que se van a hacer préstamos bien fundados, pero con un criterio enfocado a desarrollar empresas y empleos. Un criterio no tanto de proteger el rendimiento y la integridad del sistema financiero, como único fin.

    6) Como sexto punto está el asunto de los ahorros que se piensan obtener del gasto corriente.

    Desarrollar grandes proyectos de infraestructura, que es legítimo que los haga el Estado, que son quizá los únicos legítimos que los haga el Estado.

    Es el caso de la infraestructura, para que no compita con la iniciativa privada, sino que coordine a todos los actores de esos grandes proyectos para que puedan ser realizables por empresas nacionales y extranjeras.

    Como el caso de un canal seco en el Istmo de Tehuantepec que requiere de la colaboración de empresas navieras, de puertos, de ferrocarriles, de compañías constructoras, de fabricas en los dos lados, de terminales portuarias. Requiere de los dueños de todos los terrenos en donde pasaría el canal, incluyendo, desde luego, a ejidatarios, que solamente el Estado puede movilizar.

    Proyectos como el de Cancún, por ejemplo, que sólo el estado puede movilizar.

    Este es esencialmente el plan de Andrés Manuel López Obrador.

    ¿Se requieren más recursos?

    Como ve, aquí el plan no contempla…ofrece, que no habrá aumento de impuestos en términos reales.

    Que con el presupuesto que tiene el Gobierno mexicano es más que suficiente para financiar el desarrollo de México, principalmente, porque no se basa en una inversión pública desbordada, sino en un impulso hacia la inversión privada, y con una inversión pública y social complementaria, y de apoyo a la inversión privada.

    El plan ofrece también eliminar el Impuesto Empresarial de Tasa Única (IETU), porque es un impuesto que nació prácticamente muerto, que no se necesita y que complica el sistema fiscal.

    Está generando unos problemas de contingencia al fisco muy importantes en cuantos a los derechos de las empresas para acreditarlo.

    Es un impuesto que no es acreditable en el extranjero, que afecta mucho a la inversión extranjera. Su capacidad recaudatoria puede resolverse simplemente eliminando los privilegios fiscales, así como algunos agujeros que hay en la Ley del Impuesto Sobre la Renta.

    Es un plan que para los regios, pues es lo que hemos pedido, es el plan soñado, ¿Verdad?

    Es el plan que hemos estado pidiendo, exigiendo, demandando, suplicando, negociando durante los últimos 30 años.

    Y lo único que hemos recibido es aumentos de energía y aumentos de impuestos. Aumentos de gravámenes y promesas de que un día gracias a esta magia macroeconómica logrará el País crecer.

    A reserva de abundar en algunos otros puntos. En la reducción del gasto público se habla de reducirlo en unos 800 mil millones de pesos ¿Podría esto incidir en el Gobierno como empleador social o en la reducción de plazas en el Gobierno frente a la perversidad del desempleo?

    No. No se pretende para nada eso.

    Primero no es una reducción de gastos. Es un cambio de gasto improductivo hacia gasto más productivo o de gran apoyo social; de impulso a la inversión en el caso de la reducción en el costo de los combustibles.

    No son 800 mil millones de pesos.

    De hecho, se habla de una reducción de gastos del orden de 200 mil o 250 mil millones de pesos.

    En muy buena medida, reduciendo al 50 por ciento los sueldos de los grandes funcionarios o de los funcionarios de los niveles más altos del Gobierno federal, del sector central.

    Hay 300 mil millones de pesos que se pagan a aproximadamente al 2.8 por ciento de los funcionarios, en cuanto al total de los trabajadores del Gobierno.

    O sea, el 30 por ciento de la nómina para el 2.8 por ciento de los funcionarios.

    La mayoría de estos funcionarios de alto nivel, cambian con cada administración. Ni siquiera se trata de reducir funcionarios, sino de reducir los tabuladores de esos puestos para los funcionarios que lleguen a entrar en la administración.

    Sin embargo, para nada es un desempleo.

    También se pretende que estos funcionarios dejen de tener privilegios que están muy lejos de ser disfrutados por los ejecutivos de la iniciativa privada, como por ejemplo, el seguro de gastos médicos o el seguro de responsabilidad civil. Hay pensiones que muchas veces se les dan a los pocos meses de servicio, gastos de viaje, varios celulares, varios choferes, varias secretarias, varios servicios.

    Se trata de que se entre en lo que llama Andrés Manuel una austeridad republicana. Que entren a lo que todos vivimos y que vivan como todos sabemos.

    Esos privilegios son muchísimo dinero.

    Y además, esto sirve para que los altos funcionarios pudieran ver cómo funciona, por ejemplo, el Seguro Social y la calidad del Seguro Social. Ésto sirve para mejorar la calidad del Seguro Social al momento de que entren estos personajes a ese servicio.

    Entonces ahí ya son entre 250 mil y 300 mil millones de pesos.

    Se habla también de que mediante una eliminación de privilegios fiscales se pudieran lograr cerca de 300 mil millones de pesos de ahorro.

    Ese es un número que tendremos que afinar correctamente una vez que estemos más avanzados con la campaña y que tengamos más acceso a la información estadística, separada, detallada, como debe de ser.

    Pero son cálculos que sí se sostienen.

    Por último, se estima que con un combate sumamente decidido a la corrupción el ahorro en ese concepto de obra pública federal, de contratos, de servicios, se puedan allegar otros 200 mil o 300 mil millones de pesos.

    Esas tres cosas son las que juntan los 800 mil millones de pesos que usted menciona.

    No es un ajuste, no es una reducción de gasto. Es una reasignación de gasto, de excesos en sueldos, de corrupción y de lujos, para reasignarlos hacia bajar los precios de combustibles y de la energía que mueven nuestras fábricas.

    Se trata de incrementar los gastos sociales para la juventud, principalmente, y para los grandes proyectos.

    Ahora, este ajuste no es realmente esencial, porque no es esencial.

    La realización de los grandes proyectos es buena, es útil, es necesaria. Pero hay dos cosas: que haya los ahorros y que los estudios de factibilidad den el visto bueno a los proyectos. Esos estudios nos dirán cómo hacerlos, de qué tamaño y en qué periodo de tiempo.

    Lo que sí tiene Andrés Manuel muy claro y lo tiene el programa económico claro, es que no habrá déficits insostenibles, ni publico, ni habrá endeudamiento, ni habrá déficit en cuentas externas.

    Eso es lo más importante. El compromiso de Andrés Manuel es que siempre se ha manifestado como un administrador prudente.

    En el Distrito Federal Andrés Manuel redujo el déficit federal de manera sustancial, no se endeudó, y aumentó mucho la obra pública. Además de que aumentó, como usted sabe, los programas sociales.

    En el aspecto de la energía ha hecho mucho énfasis. Hay analistas que ya critican la intención de Andrés Manuel López Obrador sobre la construcción de refinerías para reducir el precio del combustible.

    Pero en el sur de Estados Unidos hay sobrecapacidad de refinación de combustibles que se puede aprovechar y la inversión en refinerías es de, no sé, ¿50 mil millones de pesos?.

    En cambio la inversión de Pemex en extracción de crudo es muy rentable, apenas arriba de 4 dólares de costo por cada barril, para venderlo a poco más de 100 dólares el barril.

    La refinería se hace con crudo. Se va a sacar el crudo y se hace gasolina. Al sacar el crudo se genera un costo de 4 dólares y se obtiene poco más de 100 dólares por barril.

    Pero tengo dos opciones ahora. Lo vendo, o lo hago gasolina.

    El hacer una refinería no solamente…no es sólo porque falte capacidad en el mundo, puede haber exceso en Estados Unidos, o en Asia.

    Pero la refinería trae desarrollo local, trae adquisición de tecnología, trae menos costos que comprar la gasolina y menos costos de flete. Te trae empleo y trae muchas más externalidades que simplemente decir: “voy a seguir comprando la gasolina”.

    Decir que es mejor sacar crudo que refinar, implica que hay una restricción para hacer una u otra cosa.

    Pero la extracción y la producción de crudo se pueden seguir haciendo junto con la refinería.

    Todo depende de hacerlo de una forma adecuada y de acuerdo con un programa razonable para una empresa integrada como lo es Pemex.

    Pues estamos acostumbrados a verlo como un exportador de crudo. Pero Pemex es una empresa petrolera y petroquímica integrada. La refinería no nada más produce gasolina, la refinería produce también petroquímicos primarios y secundarios que requiere el País como productor petroquímicos.

    Cuando terminó el sexenio de López Portillo, nosotros éramos la cuarta potencia petroquímica mundial, y ahora estamos no se en qué lugar pero en un lugar muy abajo y ha desaparecido toda la cadena de producción de petroquímicos, porque no se mantuvo esa estrategia en crecimiento e inversión en equipo.

    Los cálculos que hacen algunos analistas, pues son cálculos realmente de regla de tres simple y no es así.

    No están tomando en cuenta muchas cosas como son fletes, costos de mano de obra, la calidad de las gasolinas y tecnologías nuevas que puede haber y que pueden abaratar las gasolinas; recuperación de petróleos extra o ultradelgados que pueden ser necesarios en México; utilización de nuevos aditivos para las gasolinas de más calidad; la necesidad de producir diesel de bajo azufre, etcétera, etcétera.

    Entonces, ¿se harán refinerías?

    Independientemente de la necesidad de producir los combustibles. Es un tema no tan sencillo a como se maneja, pero lo que le puedo decir yo es que esto está sujeto a estudios de viabilidad y de técnicos económicos que eventualmente nos dirán si conviene o no. También nos dirán cuántas y en donde.

    No todo es un cálculo económico simple como nos hemos acostumbrado en México, de decir: me conviene vender petróleo en México a 100 dólares el barril y consecuentemente prefiero venderlo allá, que venderlo en México un poco más barato.

    Y no están considerando todo el impacto positivo que tiene el tener combustibles competitivos para toda la industria nacional, no están considerando el efecto positivo en el empleo, no están considerando que todo esto trae más desarrollo económico e impuestos para el Gobierno.

    Se requiere un cálculo más sofisticado y digno de alguien que haya estudiado arriba de secundaria y no se diga de un doctor en economía, pues todo esto debe tomarse en cuenta, no nada más de nada más decir, aquí me dan dos pesos y acá me dan 1.50.

    La decisión nacional es diferente, debe tomar en cuenta el beneficio social.

    Entonces, con todo respeto para estos analistas, lo están manejando de una forma muy simple.

    En el mismo tema de energía. Andrés Manuel ha planteado hacer un sólo ente de Pemex y CFE.

    Ésto pudiera pensarse que traería por consecuencia lo que coloquialmente llamamos un “gigantesco monstruo, quizá más torpe y pesado. A reserva del poder que tomarían los sindicatos.

    ¿Cómo conciliar con esto la consecuencia de una fusión Pemex-CFE?

    Lo que a Andrés Manuel le preocupa es que Pemex le vende a CFE combustibles a precios de mercado y que muchas veces no son competitivos con los que CFE puede compra en el exterior.

    Entonces, esto origina decisiones muy equivocadas para el interés nacional, como la compra de gas natural a Repsol que trae creo que de Jamaica o de Bolivia. Le compra a dos o tres centavos por abajo del precio que le vende Pemex, cuando el costo real de Pemex es muchísimo menor al que le vende a la CFE. En esa operación se comprometen me parece que 25 o 30 millones de dólares en contratos de largo plazo.

    Ese dinero se pudiera usar aquí porque simplemente no hay coordinación entre Pemex y CFE.

    CFE ve a Pemex como proveedor y Pemex ve a CFE como un cliente y lo trata igual que todos.

    Entonces nuestros enclenques tecnócratas, por llenar eso acaban haciendo contratos de este tipo, un contrato industrial y son una vacilada.

    Es como si yo aquí tengo una fábrica con capacidad. Se trata de que haya coordinación de políticos y de esos precios.

    Se trata de políticas que se transparenten y que en decisiones de este tipo se tomen en una forma…como sector y no como empresas.

    ¿Entonces no piensa crear un ente gigantesco y con sindicatos muy poderosos?

    Yo creo que no es la intención.

    Operarlas en forma coordinada y en cooperación una de otra. Pemex puede generar muchísima electricidad en su plantas y venderla en condiciones apropiadas. Y CFE puede ayudar con sus presupuesto a evitar que se tire tanto gas a la atmósfera y que a veces Pemex no quiere o no puede recuperar.

    Pemex puede suministrar gas a la CFE cuando necesite abrir plantas en lugares que no son tan convenientes para Pemex, pero que ya en conjunto si son convenientes para el sector. Esa es la idea.

    Lo importante aquí es que haya un compromiso de eficientar el sector.

    Pemex se separó en varios corporativos que más que servir para contabilizar bien las utilidades de cada segmento han servido para desarticular prácticamente a la industria petroquímica.

    Pemex Extracción le vende tan caro el gas a Pemex Refinación que Pemex Refinación dice “a mí ya no me conviene hacer una refinería porque me sale muy caro”.

    Pero eso es un error, porque finalmente si yo tengo un negocio integrado, o si alguien fuera Pemex Refinación privado y prefiere hacer un negocio , lo hace desde que extrae hasta que vende refina y entrega.

    El sector petroquímica por eso ha desaparecido, por eso no hacemos refinerías, por eso se ha salido de precio Pemex. Por eso había proyectos, muy buenos para el País. Usted debe acordarse de proyectos como El Fénix que desaparecieron, por eso tenemos precios de transferencia.

    Esa es la idea de Andrés Manuel. Y todos los empresarios así tomamos decisiones y no como lo están haciendo ellos, viendo empresas separadas.

    Parece que el tema energético es el que más preocupa al sector empresarial dados los costos que está generando. ¿No es así?

    Bueno el sector empresarial debe estar preocupado por los precios. Son empresas nuestras, son propiedad de la nación.

    Pero esencialmente deben estar preocupados por los precios y la calidad de suministro, por el servicio que nos dan Que no traspasen al sector privado costos que no son del sector privado.

    Que si allá traen un desorden y están llenos de corrupción y llenos de problemas que no pueden arreglar, pues no le pasen a la empresa privada todo eso.

    Nos interesa que se corrija todo eso.

    Son dos cosas hasta cierto punto separadas en sus efectos, pero una cosa que sí se puede hacer de inmediato es bajar el precio de la energía.

    ¿Por qué se puede bajar el precio de la energía?

    Por dos motivos. Digan lo que digan, Pemex es muy rentable. (Sácate los estados financieros de Pemex).

    La utilidad antes de impuestos, el Ebitda real de Pemex, está arriba del 60 por ciento.

    Es muy rentable. No es muy eficiente, pero sí es muy rentable, porque estamos sacando de la tierra un material que no hicimos, que no nos costo hacer y nada más nos costo sacarlo y bombearlo y nos dan más de 100 dólares por cada barril.

    Si era negocio a 2 dólares hace muchos años, luego a 12, y luego a 20. ¿eh?

    Ese es el tema. Entonces Pemex tiene muy buena utilidad y se la quita toda (la Secretaría de) Hacienda, pero se lo quita por impuestos, para pagar gastos dispendiosos del Gobierno Federal.

    Bueno. Pemex es el principal contribuyente

    Sí. El principal contribuyente, por eso tenemos eso, porque todo lo que le entra al Gobierno federal lo gasta. Y si el petróleo subiera al doble también se lo van a gastar y en vez del 30 por ciento se van a gastar el 60 y si sube al triple se gastan el 90 por ciento.

    Dios quiera que no suba, porque entonces sí se acaban al resto de la industria, como en Venezuela.

    Entonces de que es rentable es rentable.

    Si ustedes ven los estados financieros de CFE, es la única empresa mexicana grande que carga a resultados cada año el costo de las pensiones.

    Ninguna empresa que yo conozco lo hace. Y el cargo de pensiones anualmente es enorme. Y además, es rentable, y además está cargando con costos altos del gas y con precios que todos pagamos. Es un sector rentable pero no eficiente.

    Entonces, necesitamos además de bajar los precios, porque eso sí, no podemos estar mandándole al sector privado, a millones de empresarios esto, induciéndolos a no invertir.

    Es más barato entonces, en lugar de no invertir, corregir de este lado.

    Eso Andrés Manuel lo tiene muy claro y ha establecido y prometido, lo está diciendo claramente, que va a terminar con la corrupción no nada más en Pemex y en CFE, sino en todo el Gobierno federal.

    Yo creo que el empresario no entiende bien la diferencia entre un sistema de precios originado para recaudar y no con precios de mercado y el problema de corrupción y de ineficiencia de Pemex.

    Tampoco entiende bien el problema de ineficiencia con el problema de tenencia de la propiedad de Pemex.

    No tiene Pemex por qué ser corrupta e ineficiente siendo del Estado. Quizá es un axioma que hemos aprendido de que todas las empresas del estado son ineficientes. No tiene qué ser así.

    Hay muchas empresas en el mundo que son del Estado y que son eficientes. ¿Por qué aquí no lo podemos hacer?

    También se confunde el hecho de que Pemex necesita vender parte de las reservas o comprometerlas para tener tecnología de punta. La verdad eso no se sostiene. Cualquier industrial sabe que con los billetes en la mano usted consigue la tecnología que usted quiera.

    Yo no puedo pensar que para tener la tecnología de punta en esta fábrica (Katcon) tenga qué vender la mitad de la fábrica o dar una parte de mis utilidades. No las voy a dar jamás. Yo voy a donde me venden la tecnología y la compro.

    Entonces sea pública o privada ¿el objetivo de la empresa es obtener ganancias?

    Claro. El que sea una empresa pública, sobre todo tratándose de un monopolio, no le da derecho a actuar como un monopolio rapaz. La obliga, siendo pública, a ser responsable con ese privilegio que tiene.

    Ese privilegio que tiene le genera ahorros. No tiene qué hacer mucha publicidad, no tiene que competir, no tiene que tener departamentos de mercadotecnia, de marcas, de empaques o diseños. Tiene ventajas y esas ventajas debe trasladarlas al consumidor y al productor nacionales.

    Entonces Pemex puede y debe cambiar su comportamiento, como debe cambiar su comportamiento la CFE, el Seguro Social y todas las demás que usted conoce y que tratan a los ciudadanos a veces como si fueran siervos.

    En línea con este tema que menciona de Pemex y CFE. El cuarto punto del Programa Económico de Andrés Manuel López Obrador habla del combate a prácticas monopólicas. ¿Están incluidas las de Pemex y CFE?

    Sí, mire, prácticas monopólicas en sectores no permitidos, que no son monopolios por cuestiones legales.

    Pemex y CFE son monopolios porque así lo dice la Constitución, aunque algunos quisieran que no lo fueran y a lo mejor tienen razón.

    Pero si queremos cambiar la Constitución, pues pueden intentarlo los que quieran hacer su movimiento y buscar que haya más apertura. Pero la verdad es que por encuestas que hay, la mayoría de los mexicanos no quieren que Pemex y CFE se privaticen y allí hay encuestas de que entre 61 y 65 por ciento de la gente dice que no quieren que se venda Pemex.

    ¿Por qué la gente no quiere que se venda Pemex?

    Porque las otras privatizaciones han salido muy mal. La Banca, el acero, las telecomunicaciones y teléfonos, lo que usted quiera, los aeropuertos, las carreteras, todo se han convertido en monopolios.

    La gente no es tonta, ni dogmática. Son dogmáticos a veces los que están muy arriba y pensamos o nos sentimos muy listos. Pero la gente no es tonta. No, no, no, no le muevas, así como estas, estas muy bien, mejor que sea del Estado a que sea de fulano de tal.

    Porque con el Estado tiene la esperanza de que se comporte bien y que baje los precios y que utilice ese sector como lo propone Andrés Manuel, como palanca del desarrollo nacional, cosa que no tenemos esa seguridad si se privatiza.

    Ahora la propuesta de AMLO, es decir que las cosas son lo que se puede hacer con lo que hay y sin esperar un sexenio para luego decir que no se hizo nada porque el Congreso no quiso.

    Esto implica un reto muy importante, que es acabar con el mito ese de la ingobernabilidad del País, porque eso se ha convertido en mito, que si no hay gobernabilidad, que si necesitamos que el Presidente tenga mayoría en el Congreso.

    Ahora resulta que queremos que a México regrese la época anterior en la que el Presidente mandaba y lo que el Presidente dijera eso se va a hacer. Más de eso, la gente no quiere, ni con nadie, ni Lopez Obrador lo pretende.

    Con un Gobierno que respeta la Ley este programa se puede hacer.

    ¿Qué pretende lograr con los puntos del Programa Económico?

    Eso es bien importante. Acelerar el crecimiento al 6 por ciento anual en el sexenio, con un crecimiento de 16 por ciento en la inversión. Y no lo queremos lograr a partir del cuarto año, sino que queremos lograrlo ya.

    ¿Que queremos con eso? queremos generar un millón 200 mil empleos, no habrá empleos sin inversión y sin crecimiento. ¿Cuál inversión? La inversión privada que es el 80 por ciento en México.

    Y de esa inversión, del 100 por ciento, el 75 por ciento es inversión nacional y de esa el 5 por ciento s de grandes empresas y el resto es de 6 millones, de de 20 empresarios o de 30 empresarios, que en buena medida es lo que sucede ahora.

    Se fijan en 20 empresas, en 20 grupo, y tratan de arreglar a esas 20 empresas y se olvidan de los 6 millones, pero ellos sólos no pueden, ni el Gobierno, ni ellos, junto con la inversión extranjera, ni junto con las empresas grandes pueden completar lo que este país necesita. Nos necesitan a nosotros, a los chiquitos, seis millones de gentes con empresas como esta que no son los monstruos, pero hay muchas de estas y muchas de estas van a ser las grandes empresas.

    ¿Cuánto se va a impulsar la inversión?

    A un 16 por ciento anual. Con eso crecemos al 6 por ciento, empleamos a un millón 200 mil personas:

    El salario estimamos que vamos a crecer al 30 por ciento en términos reales, y le recuerdo que en los últimos cinco sexenios el salario ha perdido 45 por ciento de su poder de compra.

    Eliminaríamos o sacaríamos de la pobreza a 13 millones de mexicanos, más 3 millones que van a nacer de esos 13 millones. Terminaríamos con la pobreza alimentaria.

    Ese es el objetivo. Claro, preciso, sencillo, lograble. Compromisos, nada de que voy a mantener el equilibrio macroeconómico y que voy a fortalecer las instituciones, eso es un rollo, la verdad, con todo respeto, que se han inventado los creadores del mito este neoliberal en parte para justificar que no hay crecimiento.

    Es que no hay instituciones. ¿Pues cómo que no hay instituciones? ¿Pues a poco vivimos en la jungla en este País? ¿O a poco este país tiene instituciones más débiles que las que tiene la India o China, o las que tuvo Corea en su momento o las que tuvimos hace casi 50 años cuando México crecía al 6 por ciento?

    No es cierto, es política económica equivocada.

    Entonces esa es la diferencia de calidad de programa, entre este, hecho por personas con calidad sólida y conocimiento económico, por empresarios apoyados por economistas y no por economistas en que los empresarios simplemente se sientan a escuchar.

    ¿Teóricos de escritorio?

    Sí. EN cambo tenemos gente que hemos ampliado, que pagamos nóminas, que sabemos lo que es producir aquí y que conocemos como se mueve un negocio, que sabemos cuál es la motivación para invertir.

    ¿Y cuál es la motivación para invertir?

    La rentabilidad a la inversión.

    Cuando habla de 20 empresas que dominan al País ¿son todas las que realizan prácticas monopólicas?

    No estoy hablando de 20 empresas, porque no se si son 20, son 30 o 50 empresas. De hecho hay muchas chicas que también tienen prácticas monopólicas, que se cuelgan de las grandes.

    Yo digo que en México tenemos necesidad de un cambio y el Gobierno debe ser el principal promotor de proteger la inversión a toda costa y proteger al consumidor.

    Pero no se dan cuenta que en una economía, el consumidor a veces es otro productor, y luego ese productor le vende a otro productor y a otro consumidor.

    No se han dado cuenta del efecto que tiene estar protegiendo, digamos, a un sector. Y ese sector, cómo saca de la competitividad a una o a varias cadenas, sobre todo si está usted hablando de la canasta básica, para producir energía cara con el pretexto de que hay qué defender al Estado y al equilibrio, a toda costa.

    Telecomunicaciones caras; Banca, cara; materiales de construcción, caros; autopistas, caras; aeropuertos, caros; puertos, caros; agentes aduanales, caros; notarios, caros; internet, caro y lento, televisiones, caras; porque si yo quiero un anuncio no puedo porque el Gobierno federal tiene comprado el 40 por ciento de todo el espacio televisivo.

    Y además usted sabe que cobran 30 por ciento más a cualquier mortal que al Gobierno.

    Eso tiene que acabarse. En Estados Unidos se llamaba la época de los Robert Barons, de los Rockefelers, de los JP Morgans. Que hicieron grandes fortunas haciendo “trusts”, aprovechándose de prácticas monopólicas, concentrando poder de mercado. Eso fue ya hace casi un siglo, pero aquí siguen. Entonces, alguien tiene qué acabar con ellos.

    No es que haya empresas malas o malas gentes. Son muy buenas empresas, pero su monopolio es nocivo para el País y para ellos mismos.

    Cuando se desaten y empiecen a competir mejor, van a ser grandes compañías. Van a ser las puntas de lanza de una economía mexicana supercompetitivo y lanzada a la conquista del mundo. Van a ser empresas como Samsung, como Toyota, como Tata. De esas compañías necesitamos nosotros, que vayan y se la partan en cualquier parte del mundo y pongan el ejemplo.

    Y sí tenemos con qué, pero no vamos porque aquí está papita.¿Y sabe qué? Uno pierde también condición. Es como un atleta que no está acostumbrado a correr y entonces uno va a otro país y se da cuenta que no es lo mismo.

    Hay varias formas. Hasta ahora ha sido ineficaz y se ha manejado con medidas legales.

    Se les ha vendido a la lucha antimonopolios todas las complicaciones en los tribunales y las compañías estas tienen muy buenos abogados y pagan mejor, más que los órganos reguladores. Y casi ganan todas.

    ¿Y la Comisión Federal de Competencia no ha actuado?

    La Comisión Federal de Competencia es un Quijote, es un héroe que deberíamos todos de defender más que otras instituciones que defendemos.

    Deberíamos de defender a la CFC como al Banco de México o como a un IFE limpio. Es fundamental la CFC, pero está sola y nadie la apoya en el Gobierno Federal ni en la iniciativa privada. Se les ataca, se les odia y sobre todo el Presidente.

    El Gobierno federal les hace el feo y voltea para otro lado, desde el Presidente para abajo.

    Los partidos políticos ya vio lo que dijeron en relación con el lío este de Iusacell y Televisa.

    Se hicieron los occisos. Nada más Andrés Manuel dijo: “no va”. Ahí se ve ya determinación.

    Ahí se ve ya que los demás no. Todos con su “ya veremos, es prematuro”.

    Son rolleros y tienen miedo. El Gobierno mexicano se ha convertido lastimosamente en un siervo de estos intereses.

    Con todo lo duro que es la expresión. El Gobierno les sirve a esos intereses.

    Se ha convertido en un contribuyente de ellos. Es el principal consumidor de teléfonos, de celulares, de comunicaciones, de televisión, de Banca.

    Y no usa ese poder que tiene para combatir a los monopolios.

    Por eso con todo respeto para mis amigos empresarios que dicen que quieren que se privatice Pemex, pues nada más que repasen lo que pasó.

    Primero vamos a acabar con el desastre que hicimos y luego vamos a hacer otro nuevo.